Y lo que probablemente tú necesites saber si estás pensando en afrontarlo
Anne Charlotte de Froissard es una corredora de ultra resistencia francesa especializada en pruebas extremas de montaña. Con un UTMB Index de 542 y más de 30 carreras completadas, es una atleta que no conoce aún sus limites.
Fundadora de ALTATREK, una empresa especializada en aventuras y experiencias en montaña, Anne Charlotte combina su pasión por las montañas con su experiencia como guía de montaña certificada. Esta combinación le da una perspectiva única sobre la gestión del terreno, la seguridad y la mentalidad necesaria para afrontar pruebas de ultra distancia.
Lleva entrenando con TRAILXTREM ACADEMY desde febrero de 2021, donde ha trabajado la disciplina y la estrategia necesarias para enfrentar carreras de la máxima exigencia. Su trayectoria incluye participación en pruebas de renombre como Gran Trail Peñalara, Desafío EDP Somiedo y, más recientemente, el TOR des Géants 2025.
Para 2026, Anne Charlotte se prepara para nuevos desafíos que consolidarán su reputación como ultra corredora de trail running: Transvulcania, Travesera de Picos de Europa y el épico Swiss Peak 397 km | 27,530 m D+.
En este artículo, comparte la experiencia brutal de sus 330 km en los Alpes durante el TOR, los aprendizajes que cambiarán tu forma de ver los ultras y los consejos prácticos que necesitas si estás considerando afrontar una carrera de esta magnitud.
La carrera que no sabía cómo preparar
Cuando decidí inscribirme en el TOR des Géants, creía que sabía qué esperar. Había corrido ultras. Había entrenado mucho. Pero nada, absolutamente nada, te prepara realmente para 330 km atravesando los Alpes en casi 6 días sin una recuperación real entre etapas.
Lo que descubrí es que el TOR no es una carrera de correr. Es una lección de resistencia física y mental que te cambia por completo.

¿Qué necesitas entrenar realmente?
Cuando comencé la preparación, cometí el error más común: pensé que con volumen de kilómetros era suficiente.
La realidad fue muy diferente.
No es solo acumular kilómetros
Durante esos meses previos, mi preparación se basó en semanas de alto volumen (100-150 km semanales en los bloques clave) y mucho desnivel acumulado. Pero aquí está el punto importante: el número no importa tanto como la capacidad de encadenar días de fatiga sin romperte.
Lo que realmente necesitaba era:
- Estar muchas horas en movimiento: no es lo mismo correr 100 km en una semana que ser capaz de estar 10 horas seguidas en montaña.
- Caminar eficientemente: en el TOR se camina muchísimo más de lo que se corre. Y eso hay que entrenar específicamente.
- Repetir esfuerzos: el objetivo no es estar fuerte una vez, sino encadenar días seguidos de fatiga.
- Moverse cansado pero funcional: entrenar con piernas cansadas, hacer segundas sesiones en días consecutivos, simular bloques de 6-10 horas de montaña.
El verdadero entrenamiento es la disciplina
Si hay una palabra que define la preparación para el TOR, esa es: disciplina.
No hay secretos mágicos. No hay atajos. Hay meses y meses de constancia. Cada entrenamiento suma. Cada subida suma. Incluso esas salidas donde no tienes ganas de entrenar también suman.
Lo que mantiene tu cuerpo en pie durante 330 km no es un entrenamiento brillante de vez en cuando. Es la suma de cientos de pequeños entrenamientos, hechos sin excusas, durante meses.
Cuando todo se tuerce: Los primeros 30 km
Apenas llevaba 30 kilómetros cuando empezaron unos calambres brutales en los cuádriceps.
Me asusté. En serio.
Recuerdo pensar: «¿Cómo puedo estar así tan pronto? ¿Qué está pasando?»
Me frustré muchísimo porque sentía que algo iba mal demasiado temprano. En ese momento, en mi cabeza solo había una conclusión: la carrera se acababa allí.

El mayor aprendizaje: no tomes decisiones en los peores momentos
Pero el TOR me enseñó algo fundamental que cambió toda mi perspectiva: en una carrera de varios días, nada es lineal.
Los buenos momentos no duran para siempre. Pero tampoco los malos significan que la carrera haya terminado.
El cuerpo cambia constantemente. Puedes pasar de sentirte fatal a volver a correr unas horas después. Y eso me pasó varias veces durante esos 6 días. Los calambres desaparecieron. La fatiga cambió de forma. El cansancio se transformó en algo diferente.
Nunca tomes decisiones definitivas en un mal momento. Este fue probablemente el consejo más valioso que me llevé del TOR.
La gran incógnita: El sueño
Antes de la carrera, lo que más miedo me daba no eran los 330 kilómetros.
Era el sueño.
Nunca había hecho más de 105 kilómetros. Nunca había pasado varias noches seguidas sin dormir mientras seguía haciendo esfuerzo físico. Y hasta que no lo vives, es imposible saber cómo reaccionará tu cuerpo.
Dormí 7 horas en casi 6 días
Al final, mi sueño total durante toda la carrera fue de apenas 7 horas. Muy poco, ¿verdad?
Pero aquí está lo increíble: cuando el cuerpo realmente necesita dormir, incluso pocos minutos pueden ayudarte muchísimo.
Había momentos donde dormía profundamente durante un tiempo muy corto y me levantaba con energía para seguir avanzando durante horas. Eran sueños intensos, restauradores, a pesar de ser tan breves.
Lo que no funciona: planificar demasiado
Uno de los mayores errores que veo en corredores que se preparan para el TOR es obsesionarse con una estrategia exacta de sueño. Quieren definir al milímetro cuánto van a dormir, cuándo van a parar, cuánto tiempo en cada base de vida.
La realidad es que en una carrera así todo cambia constantemente.
Mi consejo es diferente:
- Escucha tu cuerpo. Las señales son claras cuando realmente necesitas dormir.
- No luches demasiado contra la fatiga extrema. A veces parar 20 minutos puede salvarte la carrera.
- No tomes decisiones importantes en estados de fatiga máxima. Un mal momento no es representativo de tu estado real.
Los pies: Lo que probablemente sea más importante

Si hay algo que preparé obsesivamente antes del TOR fueron los pies. Tenía clarísimo que si los pies sobrevivían, tendría muchas más opciones de terminar.
Probé zapatillas distintas, calcetines de diferentes materiales, cremas, combinaciones diferentes, materiales especiales para ampollas. Fue casi una obsesión.
Y sinceramente, fue una de las mayores victorias de toda mi carrera.
Terminar sin problemas en los pies lo cambia todo
Acabé el TOR prácticamente sin problemas graves en los pies. Y en una carrera de varios días, eso marca una diferencia enorme.
Porque cuando los pies fallan, todo se vuelve mucho más difícil:
- Caminar se convierte en una tortura
- Bajar es prácticamente imposible
- Dormir es incómodo
- Incluso la cabeza empieza a sufrir más
En ultras de varios días, los pies son un limitante estructural. Si fallan, todo lo demás deja de importar.
La gestión del esfuerzo: La verdadera clave
El TOR no se corre. Se gestiona.
El ritmo desde el minuto 1
Uno de los errores más graves es salir demasiado fuerte. Parece obvio, pero en carrera es increíblemente fácil caer en ello. El coste aparece más adelante en forma de fatiga muscular acumulada, problemas digestivos, pérdida de eficiencia en subida.
El ritmo debe ser conservador desde el inicio.
Comer aunque no tengas hambre
La nutrición es rendimiento directo. No es opcional. Es casi lo más importante.
Las claves son simples pero brutales de cumplir:
- Comer desde las primeras horas, no esperar a tener hambre.
- Ingerir de forma constante pequeñas cantidades.
- Alternar sólido y líquido.
Si dejas de comer, la caída es muy rápida. Lo vi en otros corredores. Lo sentí en mi propio cuerpo en los momentos en que descuidaba la alimentación.
El objetivo real no es avanzar rápido
Aquí está el cambio de mentalidad fundamental: el objetivo no es avanzar rápido. El objetivo es avanzar sin romperte.
El verdadero desafío: La mente
Hay un momento en el TOR donde las piernas dejan de ser el principal problema.
El verdadero desafío pasa a estar en la cabeza.
La noche. La fatiga. La soledad. La sensación de que aún queda muchísimo. El agotamiento que no va solo en los músculos sino en todo tu ser.
Ahí es donde descubrí algo fundamental: no puedes pensar en 330 kilómetros.
La fragmentación es supervivencia
Si piensas constantemente en todo lo que queda, mentalmente te destruyes. Es así de simple.
Hay que dividir la carrera en partes muy pequeñas. En partes tan pequeñas que tu cerebro pueda gestionarlas.
Muchas veces mi único objetivo era:
- Llegar al siguiente refugio
- Terminar esta subida
- Comer algo caliente
- O simplemente avanzar hasta el siguiente poste del camino
Así es como realmente se termina una carrera tan larga. Paso a paso.
Los ciclos mentales son normales
Durante la carrera es completamente normal pasar por:
- Momentos de euforia
- Momentos de bloqueo total
- Momentos de duda extrema
- Momentos de estabilidad relativa
Nada de esto es lineal ni definitivo. Una mala noche no define la carrera. Una mala hora no define el día.
La regla clave: nunca tomar decisiones importantes en el peor momento del ciclo.
El momento donde casi me rindo
Uno de los momentos más duros fue llegar a Eaux Rousses completamente rota.
Llorando. Sin fuerzas. Convencida de que mi carrera terminaba allí.
En ese momento, mi mente estaba lista para abandonar. El cuerpo parecía estar listo para abandonar. Todo parecía señalar el final.
Pero descansé. Dormí un poco. Comí bien. Me dieron un masaje.
Y al día siguiente… tenía piernas otra vez.
El cuerpo aguanta mucho más de lo que creemos
Ese momento cambió completamente mi manera de ver los ultras.
Descubrí que muchas veces creemos que estamos acabados cuando en realidad solo necesitamos:
- Dormir
- Comer
- Hidratarnos
- O simplemente dejar pasar unas horas
El cuerpo humano aguanta muchísimo más de lo que creemos. Mucho más.
Por eso mi consejo más importante es: no te rindas demasiado pronto. Porque después de cada abismo hay una subida.
La parte que no esperaba: Las personas
El TOR des Géants es una carrera durísima. Eso está claro.
Pero lo que no esperaba era que fuera también una experiencia humana increíble.
Durante días compartí camino con personas que estaban viviendo exactamente lo mismo que yo: dolor, sueño, dudas, emoción. Y eso crea vínculos muy especiales.
Recuerdo encontrarme varias veces con Raphaël, un corredor francés con el que acabé compartiendo gran parte de la aventura. En las subidas él me esperaba. En las bajadas yo esperaba a él. Y sin planearlo, acabamos ayudándonos mutuamente hasta la meta.
En una carrera de 330 km donde el sufrimiento es compartido, donde el cansancio es común a todos, donde el final parece a veces imposible… eso crea algo especial.
Eso también es el TOR.
Lo que me enseñó realmente el TOR
El TOR me enseñó muchas cosas sobre entrenamiento. Sobre nutrición. Sobre gestión del esfuerzo.
Pero probablemente la más importante fue esta:
Somos mucho más fuertes de lo que creemos.
Mucho más.
El cuerpo aguanta. La cabeza aguanta. Y siempre queda algo más dentro cuando pensamos que ya no queda nada.
Por eso, aunque el TOR des Géants sea una de las carreras más duras del mundo, también puede convertirse en una de las experiencias más bonitas de tu vida.
Porque más allá de la meta, lo que realmente te llevas es todo lo que descubres sobre ti mismo durante el camino.
Resumen práctico si vas a afrontarlo
Si estás considerando el TOR, aquí está lo que necesitas saber:
Preparación:
- No es solo volumen. Es resistencia sostenida y capacidad de encadenar días de fatiga.
- Entrena el caminar tanto como el correr.
- Haz entrenamientos largos con piernas cansadas.
En carrera:
- Inicio: muy conservador, control total del esfuerzo.
- Parte media: gestión constante, alimentación estricta, aceptar la fatiga como estado normal.
- Parte final: supervivencia eficiente, gestión mental por bloques pequeños.
Mental:
- Fragmenta el objetivo. Divide 330 km en partes pequeñas que tu cerebro pueda gestionar.
- No tomes decisiones en los peores momentos.
- La motivación desaparece. Lo que te mantiene en carrera es la rutina y la disciplina.
Físico:
- Los pies son críticos. Dedica tiempo real a encontrar tu combinación perfecta.
- Come desde el principio, aunque no tengas hambre.
- Duerme cuando el cuerpo lo pida claramente, no según un plan.
La idea final
El TOR des Géants no se termina por correr más rápido ni por estar más fuerte.
Se termina por gestionar el esfuerzo durante días, aceptar la fatiga como estado normal, comer y dormir de forma flexible, y mantener una mente capaz de dividir el sufrimiento en partes pequeñas.
En el TOR no gana el más fuerte.
Termina el que mejor gestiona el caos durante 6 días.
Y si puedes gestionar eso, descubrirás cosas sobre ti mismo que nunca imaginaste que fueran posibles.
Los próximos retos de Anne Charlotte
El TOR fue intenso, pero no es el final de la historia para Anne Charlotte. De hecho, es solo un capítulo más en una trayectoria en constante evolución.
Para 2026, se enfrenta a tres nuevos desafíos que prometen ser igual de exigentes, si no más:
Transvulcania: Una clásica del trail running español que demanda velocidad, técnica y resistencia.
Travesera de Picos de Europa: Quizás el reto más técnico, cruzando la cordillera más emblemática de España, con desniveles implacables y terreno montañero puro.
Swiss Peak 390km: Un ultra de 390 kilómetros atravesando los Alpes suizos. Más largo que el TOR, más montaña, más sacrificio.
Estos retos no son elecciones casuales. Representan una progresión lógica, una búsqueda constante de nuevos límites.
Anne Charlotte sigue demostrando que en el mundo del ultra trail, después de conquistar una montaña siempre hay otra, más alta, más lejana, esperando ser cruzada.
Y ahí está la belleza del ultra: nunca es solo sobre terminar una carrera. Es sobre descubrir quién eres capaz de ser.

